El ave del año 2026

El ave del año 2026

El ave del año 2026

En la ultimísima recta del año, SEO Birdlife tiene ya por (una preciosa) costumbre despedir al ave del año en curso para presentar a los siguientes candidatos a ostentar este agridulce primer puesto.
Una maniobra importante y de un gran interés para los amantes de la naturaleza, el medio ambiente y la conservación de las especies (incluida la humana).

Siendo la que suscribe de Extremadura, tengo una especie muy cercana, otra oscilante y una bastante más alejada de mis zonas de campeo habituales. El orden de mi cercanía a ellas resultaría así: jilguero europeo, alondra común y cormorán moñudo.

Las tres especies se disputan ese primer puesto que recoge campañas de sensibilización y divulgación durante doce meses, con los que la Sociedad Española de Ornitología busca poner sobre la mesa el estado actual de la misma, la salud de su o sus ecosistemas, el declive que ha experimentado en los últimos años y las causas para revertir esa tendencia en el futuro.

Alondra común fotografiada por mi buen amigo Miguel Pascual ©
Mapa de distribución de la alondra común | Fuente SEOBirdlife

Esta ave de mediano tamaño posee una coloración capaz de hacerla invisible, lo que le confiere una existencia discreta, casi imperceptible, sobre todo porque se la suele confundir con la cogujada común y otras especies de aves que comparten territorio, entre canchales, eriales y zonas de cultivo.

A pesar de que la IUCN la cataloga como LC (preocupación menor) su número de individuos va en declive por varios motivos entre los que destaca la pérdida de territorio. El programa SACRE de SEOBirdlife ha cuantificado la disminución de estos ejemplares en un 20% en los últimos 20 años. Causa de esta regresión son: la agricultura intensiva, la creación de grandes macro-granjas solares, al igual que el progresivo éxodo de las zonas rurales y reforestación de zonas abandonadas, que permite crecer mucho al matorral impidiéndole esto nidificar de forma satisfactoria.

¿Dónde encontrarla? Lo mejor es buscarla en la mitad norte peninsular. En las zonas de cultivo es más fácil reconocerla por su melodioso canto, un prodigio acústico que acompaña las largas jornadas en el terruño con trinos rápidos y consistentes. Este pardo aláudido, de cresta comedida y estriado pecho, lucha por volver, con su eufórico y acrobático vuelo, a adornar los campos de nuestro país.

El jilguero o colorín es una de las aves más conocidas en nuestro país, casi tan popular como el gorrión común. Esta colorida paseriforme ha hallado en su belleza una maldición que se perpetúa hasta día de hoy. La tenencia en cautividad de aves silvestres. Su trino alegre y de gorjeos hipnóticos ha consagrado obras literarias y artísticas que bien podrían hacer palidecer a ruiseñores y túrdidos en igual medida.

Este gregario animal, que en algunas épocas del año se junta con otras especies formando exquisitos bandos mixtos (como hace con frecuencia con los gorriones morunos (Passer hispanoliensis) ha sufrido durante muchos años, y lamentablemente aún hoy en día, la posesión de ejemplares en cautivividad, mediante el «uso» de individuos que cantan desde el interior de jaulas trampa, en la que se captura a otros ejemplares con este «cebo trinador». Todo con la intención de «amaestrar para el canto», concepto un tanto oxímoron en sí mismo…

A pesar de que esta práctica está prohibida en la Unión Europea, aún se pueden ver en ferias rurales y corrales privados de algunos pueblos de nuestro país. El jilguero es el epíteto perfecto de la jaula de la belleza. Pero por si este penar fuera poco, además es una especie que muere masivamente por el aumento del uso de pesticidas y plaguicidas, también en redes y mallas de trampeo, paranys y otras «suertes» de captura.

Según la IUCN «las tasas de captura ilegal de aves han aumentado drásticamente en todo el mundo desde la década de 1990«.
Su estado de conservación actual según IUCN es el de: LC – Decreasing.

Mapa de distribución del jilguero europeo | Fuente SEOBirdlife

El último aspirante viene del mar, como los cantos de sirena.

Sin embargo, a diferencia de éstas, el cormorán moñudo, al que se le ha «rebautizado» taxonómicamente como /Gulosus*/ no parece aspirar a deleitar a marineros con embriagadoras melodías. Su relación con los seres humanos dista mucho de ser mitológica, ya que parte del sector de la llamada economía azul encuentra en ellos y otros congéneres como el cormorán grande (Phalacrocorax carbo) una competencia directa por los recursos de pesca…

A esto hay que sumarle que:
1. Las especies pertenecientes o relativas a los ecosistemas marinos sufren de manera más acuciante el calentamiento global.
2. Estas aves intentan sobrevivir en entornos con condiciones climáticas oscilantes (y muchas veces adversas y hasta virulentas).
3. En gran número mueren por la ingestión de microplásticos o enredados en aparejos de pesca.

Así, este «paleártico sirénido» se erige involuntariamente como el estandarte de aquellas aves del litoral y ultramar que sufren toda suerte de desgracias en su medio natural. Contaminación por hidrocarburos, islas de basura flotante, masificación turística… Y en este panorama, es el melenudo de los cormoranes, esas negras saetas pescadoras, la especie que mayor regresión ha sufrido en nuestras costas durante las últimas décadas.

Como curiosidad: En nuestro territorio aparecen dos subespecies: aristotelis, que ocupa la costa cántabro-atlántica, y desmarestii, que se distribuye por las costas mediterráneas. (Fuente: SEO Birdlife)

*Anteriormente a Gulosus el cormorán moñudo se encontraba dentro del género Phalacrocorax, la actualización a la clasificación actual tiene varios detractores, entre ellos el investigador Carles Tobella de la Universidad de Girona.

Mapa de distribución del cormorán moñudo | Fuente SEOBirdlife

Leídas las fichas, y a pesar de que todas tienen méritos para erigirse como ave del año, es cuestión de elegir… y no es una elección baladí ni sencilla.

Al final, para quienes amamos la naturaleza, quienes tenemos contacto con ella, sentimos a sus habitantes. Sus quehaceres y devenires, sus problemas. Y con suerte, algunas posibles acciones para paliar sus declives…

Esto casi siempre pasa por la educación. Y ahora en esta era digital casi de post-verdad, por crear impacto para que una piza de conocimiento se convierta en curiosidad, y ésta a su vez, en una palanca que accione el mecanismo social de protección y entendimiento.

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