El bumerán que vino de África

El bumerán que vino de África

El bumerán que vino de África

Siempre fieles a su cita. Cada primavera regresan. Un día aparece una silueta en el cielo y a partir de ahí y hasta que se barrunta el otoño por nuestras latitudes mesetarias, un abanico de acróbatas aéreos inunda el azul cielo de Madrid, ese que se incendia en candilazos eternos en un oeste amurallado por la Sierra de Gredos.

Los protagonistas de este episodio ahora mismo están haciendo las maletas para irse a sus cuarteles de invierno, donde pasarán lo -cada vez menos- crudo de la estación azul. Y entre todas esas aves migrantes que surcan cielos sin entender de fronteras, están los reyes del aire.

Los vencejos. Sí, los vencejos. Porque hay varias especies y en Madrid (mejor aún en la Comunidad) se pueden contemplar sin demasiado esfuerzo algunas de ellas.

El más “icónico” es el vencejo común (Apus apus), también es el más habitual en nuestro distrito, y este verano también los hemos oído chillar al atardecer en una persecución loca y casi suicida entre edificios, voladeras y tejados. Es el que parece que toma el relevo de las cigarras y antecede las cada vez más silenciosas noches de nuestros parques (aunque este verano he podido oír hasta tres búhos diferentes, pero eso lo abordaremos en otra ocasión).

La silueta plomiza sobre la azul canícula suele confundirse a veces con otras especies similares, que también se dedican al noble arte del “mosquiterío” o a hacer labores propias de insecticidas naturales.

Los tres mosquiteros

Hablamos de la confusión con las golondrinas (dos especies se ven en nuestro país -común y dáurica- y los aviones. De estos últimos se ven algunas más por Madrid, sobre todo comunes y roqueros/zapadores. Sin embargo la forma de boomerang afilado, de grandes proporciones y de vuelos vertiginosos solo responde a la de los reyes del cielo.

Y es que los vencejos pasan un porcentaje muy alto de su vida en vuelo, sin posarse nunca, excepto para criar. Comen, beben, se reproducen y descansan en el aire, donde pueden volar largas distancias, de varios centenares de kilómetros al día y alcanzar velocidades vertiginosas que pueden llegar a superar los 100km/h.

Cuando se emparejan, buscan una oquedad en edificios y tejados (sobre todo antiguas construcciones) para empollar a los huevos que darán paso a los polluelos. La tendencia actual de crear edificios inhabitables (no solo por fuera) está dificultando que estas y otras aves encuentren un lugar propicio donde criar, ya que, además de la reducción de posibilidades está el inmenso acúmulo de calor que se produce en las fachadas no preparadas para el cambio climático actual y los agujeros que antes eran refugio, se convierten en calderas de las que los pollos, aún no desarrollados del todo, se arrojan en un intento desesperado por aliviar las extremas temperaturas.

Esto arroja un panorama desolador. En episodios especialmente crudos de calor se pueden ver, ya sin vida, muchos pollitos pequeños (no solo de vencejos) en las aceras de muchas zonas de este distrito tan nuestro y que tan unido ha estado históricamente al campo.

Excelente lámina del Doctor José Ramón Castelló sobre vencejos, aviones y golondrinas de la península ibérica

Vivir del aire

Al contrario de la creencia popular de que un vencejo no puede levantar el vuelo desde el suelo, sí que están capacitados. NO hay que lanzarlos. Siempre que un vencejo se encuentra en el suelo es porque tiene un problema: deshidratación, enfermedad, traumatismo, aturdimiento… el protocolo de actuación ante el hallazgo de un individuo de esta u otra especie es el de aviso a las autoridades (o al CRAS* más cercano) o breve custodia en caja oscura sin alimentar, manipular ni hidratar.

En Madrid tenemos la suerte de tener muy cerca de nuestro distrito entidades como Grefa y Brinzal, que llevan años rescatando estos y otros muchos animales en peligro por diversas causas. Además, por todo el municipio se extiende una red de voluntarias de SOS Vencejos que atienden urgencias y están formadas y capacitadas para cuidar y recuperar estos delicados animales de estricta dieta insectívora.

Esta ave maravillosa con forma de ballesta acerada es altamente gregaria, vive en grandes comunidades con decenas de individuos, por lo que un cautiverio prolongado podría suponer un desenlace fatal.

El Libro Rojo de las Aves de España 2021 lo ha catalogado como VU – Vulnerable y se incluye en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial.

Dato: ¿Sabías que…?  Los pollos de vencejo pueden entrar en un estadio de latencia / hibernación denominado torpor. Este estado temporal les ayuda a superar eventos climáticos adversos siempre y cuando sean puntuales, subsistiendo gracias a propias reservas de grasa.

*CRAS: Centro de recuperación de animales silvestres

Fuentes de consulta: SEO Birdlife | IUCN Red List | Grefa | Brinzal | SOS Vencejos | FAADA

Aviones comunes (los tres de la izquierda y una pareja de golondrinas comunes compartiendo posadero en un parque urbano de Carabanchel

Fun fact: La murmuración es un fenómeno que tenemos muy asociado a los estorninos, sin embargo en Oregón (Estados Unidos) se puede observar un fenómeno de pensamiento de enjambre muy similar, protagonizado por nuestros bumeranes, en concreto los vencejos de Vaux (Chaetura vauxi). La realidad de estos individuos sin embargo es un poco menos amable, esa aglomeración se debe a que estos vencejos (denominados de chimenea) se agolpan sobre las bocas de sus dormideros, apenas unas pocas chimeneas (aún) que se erigen sobre los cielos de Portland.

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